LOADING

Type to search

El racismo: una práctica a expulsar de los escenarios deportivos

Fútbol

El racismo: una práctica a expulsar de los escenarios deportivos

  1.  

Lamentablemente, ha sido siempre más importante que el juego continúe antes que prevalezca la tolerancia, la ética y el respeto a la persona humana.

 

“La guerra continuará existiendo mientras el color de la piel sea más importante que el de los ojos”

Bob Marley

A propósito del asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd, a manos de la policía estadounidense, en la localidad de Miniapolis, como la más reciente y brutal expresión de racismo, vale anotar que dichas manifestaciones segregacionistas no han sido ajenas a los escenarios deportivos. El deporte tiene un inconveniente con el racismo desde hace mucho. Eso es innegable.

Frente a ello, la indiferencia de las instituciones es inexplicable y todo parecería indicar que no quieren que cambien las cosas. Si un problema existe durante tanto tiempo es porque se asume que el asunto no es grave o, simplemente, es desinterés sobre los derechos y la salud emocional de los deportistas, en medio de una violencia racial cuasi institucionalizada.

En el Perú hemos visto reiterados episodios de discriminación racial hacia algunos deportistas, las razones principales son el color de su piel cuando no su origen indígena. Se ve y escucha en las tribunas, pero también en canales de televisión –aquellos que cotidianamente nos ofrecen programación basura- y en las redes sociales.

El primer caso mediático respecto de la discriminación racial se dio en febrero de 2013 cuando el futbolista Edgar Villamarín (Alianza Lima) expresó amargamente su fastidio por los insultos que recibió en el estadio Héroes de San Ramón, en Cajamarca. Se trató entonces del primer caso de denuncia pública en el fútbol peruano por un episodio de racismo. Como resultado de la denuncia la Federación Peruana de Fútbol instó a la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP) para que incluyera en sus bases sanciones por casos de racismo y discriminación. No obstante, sobre el caso en particular, no hubo sanción.

Pero aquella no sería la primera y única vez. Y aquí el problema mayor es la falta de empatía y solidaridad para con el compañeo. Nadie ayuda al jugador. Siempre que se produce una situación semejante, todos se preguntan qué pueden hacer. Sencillo, el juez del partido debe paralizar las acciones y los jugadores deben irse. Al tiempo de sancionar con los puntos al equipo cuya hinchada causó la agresión, además de clausurar la sede castigando a los desadaptados partidarios.

“El racismo es una de las más grandes estupideces de la historia, pero, cuidado, es una estupidez que debe tomarse en serio. Que haya pasado en un estadio peruano, que es un conglomerado de todas las sangres arguedianas, debe preocuparnos y tenemos que estar alertas para que no suceda nunca más”
Francisco Miró Quesada Rada

Un escenario muchas veces carente de ética y en el que la cultura y la moral resultan tolerantes a la violencia, posibilita expresiones y comportamientos raciales. Una cultura en la que degradar al prójimo deviene en natural, resulta el espacio propicio para la segregación.

No es posible no involucrarnos cuando eso sucede, peor aún, asumir que todo es apenas “una broma”. Alentar a los propios y desanimar a los adversarios es parte de la competencia deportiva, pero ello dista del irrespeto y el desmerecimiento.

La valoración de la condición humana, no tiene ni procedencia, ni color de piel, menos aún tiene camiseta.

“Espero que las personas finalmente se den cuenta de que solo hay una raza   – la raza humana-y que todos somos miembros de ella”

Margaret Atwood

 

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *