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OPINIÓN: El extraño estilo de Pablo Bengoechea

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OPINIÓN: El extraño estilo de Pablo Bengoechea

Es extraño lo de Pablo Bengoechea. Como jugador la hacía de 10. Era técnico, hábil, creativo, amante del toque y la elaboración, rápido de mente, veloz pese a sus piernas cortas y tenía pegada de brasileño.
Como DT es, más bien, recontra práctico: prefiere ser mucho más resolutivo y que el camino al gol no tenga demasiadas ‘paradas’ previas.
Llegó en 2017 y -con ese estilo directo, de mediana elaboración y cargado de centros- fue campeón nacional.
«Ese no es el juego de Alianza», decían, incluso en La Victoria, pese al título.
En 2018 estuvo cerca de llegar a otra final. Pero no lo hizo y lo botaron. «Su estilo ya no daba para más, era necesario cambiar», aseguraron esa vez en Matute.
Apenas medio año después lo trajeron de vuelta, casi desesperados. ¿La razón? Solo su idea podía devolverle a Alianza protagonismo, tras la debacle con Miguel Ángel Russo. Sí, es verdad, la incongruencia dirigencial en Alianza es total, pero Pablo no tiene la culpa de eso, pues.
En realidad, Bengoechea fue una cosa como jugador y es otra como técnico. Eso no es ni bueno ni malo. Simplemente es.
Lo cierto es que tiene un sello como DT. Y, guste o no, cree totalmente en lo que propone. Ese simple hecho ya le da validez y garantía a su trabajo.
Sin embargo, decir que es «puro centro» es falso. Eso es un agregado a su intención de juego. Busca llegar rápido, de forma dinámica y con la menor cantidad de toques al área rival, abriendo mucho el juego por los extremos. Luego, el centro es casi una consecuencia lógica, pero no la única vía. Tener a Joazinho, Cruzado, Cachito, Quevedo o al zurdo Rodríguez le da otras variantes y él lo sabe. Minimizar su idea solo al ‘centro’ es ser mezquino.
Lo que a Pablo se le debe reconocer más, tal vez, es su facilidad para llegar al jugador. Así no practique «el estilo histórico» de Alianza, sabe convencerlo de lo que propone y ya ha demostrado que puede elevar el nivel de algunos «talla mediana». El futbolista termina creyéndole. Y eso, en el fútbol, muchas veces suele valer más que la mejor estrategia.
Además, refuerzo que trae, le rinde para sus propósitos. Los sabe elegir, según su idea. Es poco probable que alguien se desviva por tener algún día a Balboa o al pelado Rodríguez en su equipo, pero a él, por ejemplo, sí le dan resultados. Eso es un mérito.
Bengoechea no es Simeone. Ni Mou. Menos Guardiola. Bengoechea es Bengoechea. Y nadie sabe si este Alianza, otra vez con Pablo, llegue a la final y sea campeón, pero ahí va de nuevo.
Ya está dicho: como jugador era muy talentoso, pero como DT es bastante resultadista. Su estilo es vapuleado sin piedad a cada rato, pero siempre se las ingenia para estar metido en las instancias finales. Hay, quiérase o no admitirlo, un tema de capacidad. Y eso es lo que, al final, puede quitarle el rótulo de ‘extraño’ a lo de Pablo Bengoechea.

Por: Claudio Chaparro (publicado en su Facebook)

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